Los males de una empresa
Todas las empresas tienen que subsistir de la mejor forma posible enfrentándose a una serie de males que no se puede evitar en muchas ocasiones. Estos afectan a la cuenta de resultados de una forma sutil. Existen actitudes y políticas internas capaces de desestabilizar la estructura empresarial, generando un ambiente de trabajo que no es el ideal para crecer. Gracias a una encuesta del Centro de Estudios Financieros realizada a 1.440 personas, hemos podido saber cuáles son las 10 toxinas empresariales:

– Los rumores (32%)
– No poder desarrollar una carrera profesional (33%)
– Conformismo de los empleados (34%)
– Salario fijo que no varía en función del rendimiento (35%)
– Desconfianza hacia los jefes (35%)
– Distribución de tareas ineficientes (39%)
– Incompetencia de los directivos (39%)
– Mala organización del trabajo (49%)
– Empleados desmotivados (51%)
– Mala comunicación interna (62%)

El tema de la desmotivación de los trabajadores es el cúmulo de una serie de errores fatales. Estos tienen que ver, por ejemplo, con el salario fijo que no varía en función del rendimiento. Esto hace que al final los empleados se conformen, se apalanquen y no rindan como deberían.

En lo que a la mala organización se refiere, responsabilidad directa de los directivos y líderes, se crea por culpa de una mala comunicación interna, por no tener claros los objetivos. Esta incompetencia, acompañada por el poco tacto que se tiene en muchas ocasiones, hace que la desconfianza hacia los jefes sea cada vez mayor. Si bien una empresa no es como un grupo de amigos, tiene que haber un cierto acercamiento para que las personas se sientan personas, no máquinas.