Mercadillos para hacer trueques
La falta de recursos económicos impulsa el modo de intercambio como alternativa al consumo tradicional. El intercambio de bienes ha crecido exponencialmente en los últimos meses. Los trueques son el sistema de comercio más antiguo del mundo, surgió gracias a la permuta de las sobras a cambio de otros objetos necesarios que poseen otras personas. Lo que nosotros no necesitamos quizás lo pueda utilizar otro y conseguir algo que me aporte valor. Cada vez hay más iniciativas de intercambio que esquivan con bastante éxito el dinero. El trueque es una realidad en los países del primer mundo, del mimo modo que lo es en los del tercer mundo.

El enorme endeudamiento familiar hace que las familias destinen la mayor parte de sus ingresos a pagar los préstamos hipotecarios. A fin de mes, el dinero que queda disponible para el consumo es relativamente escaso. A mediados del siglo XX, los españoles dedicaban más del 80% del total de su gasto a la satisfacción de las necesidades básicas (alimentación, abrigo y cobijo), pero en los últimos años la situación ha cambiado radicalmente. El consumismo ha logrado instalarse en la sociedad.

El panorama es poco halagüeño. Ante esta situación, los mercadillos han dejado de ser iniciativas de pueblo para convertirse en un modelo sostenible frente a la crisis. Es por eso que se explica la creación y el crecimiento de iniciativas comerciales alternativas, que no dan cabida al dinero. Los mercadillos se celebran de forma regular en las principales ciudades españolas. Muchas familias esperan que abra el mercadillo para hacer sus compras, pues es posible adquirir bienes de primera necesidad a precios realmente bajos.

A pesar de eso, los mercadillos ya aceptan el trueque como método de pago. Es posible aprovechar lo que ya se tiene, y cambiarlo por otros objetos, sin necesidad de gastar un euro. Vivir con poco dinero es posible. Pero la idea no se centra solamente en mercadillos, cada vez hay más trabajadores y profesionales que intercambian servicios y bienes sin pedir o dar dinero.