Motivos por los que una entrada de cine no es cara
Cada vez son más las ciudades que han despedido las típicas salas de cines situadas en el centro ante la baja afluencia de espectadores a las salas. Un objetivo básico del buen ahorrador es invertir menos en recursos materiales para priorizar la inversión en expereincias. Y esto es precisamente el cine: una oportunidad para fijar sensaciones en tu mente a través del recuerdo que deja en ti una historia que puedes compartir en compañía o vivir en solitario.

Pero más allá de ir al cine o en soledad, ver una película en pantalla grande es una actividad social. Y por tanto, tiene un valor añadido en comparación a la comodidad de ver una película en casa.

Invertir en emociones

Evidentemente, ir al cine todos los días sí sale caro para la mayoría de las personas. Sin embargo, el Día del Espectador se convierte en una buena invitación para convertir el plan de cine en un premio personal, en un regalo que quieres hacerte en la semana, simplemente, porque te lo mereces. Y si observas el cine como un premio que darte a ti mismo a modo de compensación y esfuerzo por el trabajo realizado, la entrada de cine deja de ser cara.

Motivos por los que una entrada de cine no es cara
Lo que sí es recomendable antes de comprar la entrada es ver el tráiler en internet para poder hacernos una idea del argumento de la trama. Pero además, también es recomendable leer varias críticas escritas en distintos medios de información. También puedes tomar como referencia la popularidad de las películas más vistas en taquilla.

Lo que sale caro es no ir al cine

En realidad, lo que sale caro es no ir al cine, no apreciar la experiencia enriquecedora de autoestima, bienestar emocional y sensibilidad estética que experimenta el espectador cuando conecta con una historia. El cine también nos ayuda a pensar. Por todo ello, lo que sale caro a nivel social por lo que representa como pérdida de cultura, es que cada vez sean más las salas de cine que dicen adiós tras años de historia.