Pedir un préstamo a familiares
Hasta ahora siempre que hemos deseado un préstamo hemos acudido a nuestro banco de confianza. Sin embargo, con la crisis es mejor buscar alternativas. El recurso a familia, amigos o otros particulares como vía de financiación ahorra intereses, aunque deben quedar claras las condiciones de devolución. Los bancos ponen mayores restricciones para evitar los impagos. Pero las duras condiciones crediticias hacen que sea casi imposible pedir un préstamo al banco.

Por eso solicitar dinero a la familia sigue siendo en nuestro país algo bastante común, especialmente entre los más jóvenes, ya sea para salir de un apuro, comprarse un coche, pagar sus estudios o el adelanto de su nuevo hogar. No es lo mismo deber dinero a los padres que al banco. La familia siempre ofrece más flexibilidad, pero eso no significa que no hay que devolvérselo. Además, por lo general, los familiares prefieren prestar una cantidad de dinero que tener que avalar al interesado ante el banco.

El aval tiene la ventaja de que el familiar no aporta ninguna cantidad de dinero de su bolsillo y si el familiar abona las cuotas con el banco, ningún problema. Pero si no puede pagar, el banco recurrirá al avalista, algo bastante desagradable, pues deberá responder con sus bienes a la deuda contraída por el familiar. Sumando los intereses ocasionados por demora y tramitaciones varias.

Algunos padres aceptan dejar dinero a sus hijos pero lo con la condición de hacerlo ante notario. A veces el acuerdo verbal no es suficiente a pesar de la confianza, de ese modo en caso de impago podrás solicitar reclamación judicial. Otros se deciden por redactar un documento privado, que es más económico, pero completamente informal. Puede servir para pequeños importes, pero si se presta una cantidad importante no es lo más recomendable porque no hay garantías legales de devolución.

Es importante saber que por pedir un préstamo, sea a un familiar o a un banco, no se pagan impuestos. Pero si la cantidad de dinero es importante conveniente hacerlo constar en Hacienda para que no haya sospechas de movimientos de dinero no justificados entre cuentas bancarias. Además, es interesante informar en hacienda porque podría entenderse que ha habido una donación y por las donaciones sí que hay que declarar.

Lo más nuevo son los préstamos P2P (persona a persona), son operaciones de préstamo entre particulares que se gestionan por plataformas por Internet sin bancos ni entidades financieras. Esta alternativa funciona con un sistema de subasta, la empresa gestora se encarga de estudiar la solvencia de los que piden el préstamo y de los aspectos burocráticos y legales. Incluso consultan las listas de morosos para que nadie deje dinero a esas personas. A pesar de que puede ser muy interesante, la plataforma no asume la responsabilidad de pago. Por eso el prestamista debe conocer muy bien los riesgos.