Pensiones de alimentos en el IRPF
Cuando nos divorciamos, aparte de la pensión compensatoria al cónyuge, también debemos abonar, si tenemos hijos, la pensión por alimentos, es decir, el dinero necesario para que los menores sin recursos tengan vivienda, ropa, asistencia médica y educación hasta que sean mayores de edad o hasta que terminen sus estudios.

Fuera de los casos de divorcio, también se puede dar la obligación de la pensión alimenticia en el caso de los hermanos, y también se puede establecer una pensión alimenticia a favor de los ascendientes del pagador, cuando estos no cuenten con recursos suficientes para su supervivencia.
¿Qué sucede con estas pensiones en el IRPF?

Si la pensión por alimentos se ha fijado por resolución judicial, estos importes estan exentos siempre que no superen la cuantía fijada en la sentencia. Si por un acuerdo privado entre los cónyuges se paga una cantidad mayor, la parte que supere la recogida en la sentencia si está sujeta a tributar por el IRPF.

Si se paga pensión por alimentos a familiares que no sean los hijos, éstas están sujetas al impuesto sobre la renta y deben ser declaradas como rendimientos del trabajo por quienes las reciben.

El padre o la mandre que pagan la pensión no pueden deducir esta cantidad de su base imponible, como ocurre en el caso de la pensión compensatoria, sino que el importe de la pensión tributa a un tipo inferior, normalmente un 2% del tipo al que tributa la base liquidable general.

El resto de las pensiones, las que se dan a hermanos o ascendientes sí reducen la base imponible general, que nunca puede llegar a ser negativa y siempre y cuando dicha pensión haya sido fijada por resolución judicial.