Pensiones de orfandad
El fallecimiento de uno de los progenitores siempre es un hecho muy doloroso. Si además era quien sostenía económicamente a la familia o realizaba el mayor aporte a la economía familiar, esta situación puede verse agravada con tener que hacer frente a dificultades económicas. Por ello, además de la pensión de viudedad estipulada para el cónyuge superviviente, también los hijos perciben una pensión, la pensión de orfandad.

Tienen derecho a percibirla los hijos del fallecido, ya sea dentro o fuera del matrimonio, así como los hijos adoptados y los hijos del cónyuge siempre que llevara conviviendo con el fallecido más de dos años.

La pensión de orfandad se cobra, en general, hasta que el hijo cumple los dieciocho años, aunque se puede ampliar hasta los 24 en determinados casos o de por vida, si el hijo sufriera incapacidad absoluta o gran invalidez, entonces puede percibir dicha pensión a cualquier edad.

La cantidad que se cobra por esta pensión es el 20% de la base reguladora del fallecido. Los huérfanos de padre y madre pueden sumar la pensión de viudedad de uno de sus progenitores a la de orfandad, siempre y cuando no se supere el 100% de la base reguladora del fallecido, o el 118% si se trata de una familia formada por el cónyuge viudo con dos o más hijos a su cargo y con bajos ingresos. Está exenta del IRPF.

Los hijos huérfanos dejan de percibir esta pensión cuando alcanzan la edad máxima que se determine en cada caso, si se casan, son adoptados, fallecen o dejan de padecer la incapacidad que dio origen al derecho a la pensión. e en su caso, o si se casan, son adoptados, fallecen o dejan de padecer la incapacidad que les da derecho a recibir esta pensión.