Periodo de carencia en los préstamos
Cuando contratamos un préstamo, alguno de ellos tienen un plazo de carencia al que debemos recurrir tan sólo en momentos excepcionales.

El periodo de carencia es el periodo dentro de un préstamo durante el cual sólo se pagan intereses y no se amortiza el monto total del préstamo. Una de las ventajas que conlleva dicho periodo es que, durante él, nos rebajan las cuotas mensuales.

En estos momentos, el mercado hipotecario atraviesa un momento difícil, por lo que debe adaptar los nuevos productos financieros a las necesidades realies de los clientes. Y está claro que, actualmente, es mucho más probable que quienes contratan un préstamo, por una causa u otra, no puedan pagar la hipoteca o económicamente no puedan hacer frente a la subida de tipos de interés si se produce de nuevo en el futuro, como ha ocurrido anteriormente.

Hasta hace algunos años, el periodo podía variaba entre seis y doce meses, lo que permitía volver a hacer frente a los pagos de una forma progresiva. Actualmente la competencia entre entidades bancarias hace que nos ofrezcan plazos de carencia mucho más amplios que varían entre uno y cinco años.

Lo que debemos tener en cuenta es que este periodo es una forma de hacer frente a una mala situación económica temporal, pero no podemos verlo como una opción por defecto porque corremos el riesgo de no poder hacer frente a los pagos cuando nos llegue el momento de amortizar el total del préstamo.

Es mucho mejor aprender a planificar de manera correcta los gastos y priorizar siempre los pagos mensuales de la hipoteca, ya que es un gasto que deberemos tener en cuenta durante un largo periodo de tiempo.