Periodo de prueba en el contrato laboral
Cuando nos contratan en una empresa, sobre todo si es por un período largo, lo normal es que en el contrato se establezca un periodo de prueba que permite a las dos partes que firman el contrato, es decir, el empresario y el trabajador, poder rescindirlo de forma unilateral sin tener que cumplir ningún requisito especial ni explicar por qué se toma esa decisión, excepto en los casos en los que el motivo de la rescisión del contrato tuviera carácter discriminatorio, en cuyo caso sería nula.

Si el trabajador ya ha sido contratado anteriormente por la empresa para desempeñar las mismas funciones que en el nuevo contrato, se entiende que queda suprimido el periodo de prueba. También se entiende suprimido si no se recoge expresamente en el contrato.

La duración máxima del periodo de prueba depende del convenio colectivo aplicable al sector de la empresa y de la categoría profesional del trabajador. De este modo, para los trabajadores que sean contratados por su calidad de técnicos o titulados, se establecerá un periodo de prueba 6 meses, de 3 meses para los que no lo sean en aquellas empresas que tengan menos de 25 trabajadores y de 2 meses para el resto de los trabajadores.

Aunque las partes pueden pactar la supresión del periodo de prueba o establecer periodos menores que los que fija la ley, lo que no está permitido es que se establezcan en el contrato periodos de prueba por una duración mayor a los establecidos en el convenio colectivo aplicable.

Durante el período de prueba, el trabajador tiene los mismos derechos y obligaciones que corresponden a los trabajadores de la plantilla que desempeñen sus mismas funciones. También debemos recordar que la duración del periodo de prueba se computa a efectos de antigüedad.