Permuta inmobiliaria para adquirir una vivienda
La imposibilidad de acceder a la compra de una vivienda debida a la falta de financiación de los bancos ha hecho que los consumidores busquen nuevas fórmulas de adquirir una vivienda sin necesidad de solicitar un crédito. Es así como ha surgido una nueva figura aparte del alquiler y la compra, que es el trueque o la permuta inmobiliaria.

Este método, como su nombre indica, permite conseguir una vivienda simplemente entregando la que tenemos en propiedad a cambio de la nueva que deseamos comprar, sin necesidad de hacer un gran desembolso de dinero. Quizá la dificultad más grande de este tipo de transacción es encontrar la vivienda idónea con la que permutar la vivienda propia.

Las principales ventajas de este sistema son: la posibilidad de poder utilizar nuestra vivienda como medio de pago del precio total o parcial del otro inmueble; no nos veremos obligados a rebajar el precio de venta de la casa hasta que sea un precio interesante para un comprrador, y, además, podemos realizar la permuta auqnue no hayamos terminado de pagar la hipoteca.

Los impuestos a pagar por ambos propietarios, ya que se considera como dos compraventas simultáneas, son los siguientes:

– Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales al 7 % o el 7 % de IVA si es una vivienda nueva y el de Actos Jurídicos Documentados (del 0,1% al 0,5 %).

– Inscripción en el Registro de la Propiedad.

– Aumento del valor catastral del suelo de la vivienda que entrega según las ordenanzas municipales.

– Si alguno de los propietarios obtiene una ganancia patrimonial con la permuta, está obligado a tributar con un 18 % y si por lo contrario se produce una pérdida, ésta se compensará en el ejercicio actual o siguientes.

– En cuanto a la deducción por reinversión en vivienda habitual, se aplicará de la misma forma en el caso de permutar nuestra vivienda habitual.