
Ir al dentista es algo esencial que todos tenemos que hacer como mÃnimo una vez al año. Como la sanidad pública no cubre estas visitas ni los posteriores tratamientos a los que tenemos que someternos para corregir alguna imperfección, inevitablemente tenemos que aflojar la cartera cada vez que nos pasamos por cualquiera de las clÃnicas privadas que hay en nuestro paÃs. Por desgracia, los precios suelen estar por las nubes.
Lo curioso del tema es que cuesta mucho que te hagan un presupuesto por vÃa telefónica, antes de acudir a la consulta. Asà evitan entrar en una guerra de precios que perjudicarÃa a todas las clÃnicas y favorecerÃa a los clientes. Todo sea por sacarse una buena tajada.
Con esta falta de información es imposible comparar precios. Si fueran de tomates o de ordenadores, todavÃa tendrÃamos una pequeña noción de lo que es barato y lo que es caro. Sin embargo, al desconocer por completo todo lo que rodea a la odontologÃa, no somos capaces de saber si nos están haciendo un buen precio o nos están acuchillando por la espalda. Normalmente suele ser lo segundo.
Antes de acudir a un dentista, pide presupuesto y contrástalo con el presupuesto de otras clÃnicas. Será la mejor manera de ahorrar dinero y evitar que te tomen el pelo. Además, cuando acudas a la visita, fÃjate en si hay tÃtulos colgados en la pared para asegurarte de que los odontólogos que trabajan están titulados.
![]() ![]() ![]() ![]() |

























































