Proteger la casa en vacaciones
Con la llegada de las vacaciones, muchos se van a una segunda residencia, al hotel, a los apartamentos de la playa o de viaje al extranjero. En todos los casos, nuestra vivienda se queda vacía, sin nadie que la proteja. Estas épocas los ladrones aprovechan para intentar robar. Al no haber nadie en el hogar, todo es más fácil para entrar. Al mismo tiempo las pequeñas incidencias pueden transformarse en catástrofes domésticas.

Por ejemplo, las fugas de agua: no es lo mismo hacer frente a la rotura de una cañería de inmediato, que paliar sus consecuencias al cabo de un mes. Para evitar sorpresas y disgustos, la solución no es quedarse en casa, sino planificar la salida para que todo quede bajo control.

Primero no debes olvidar cerrar la llave de paso del agua, evitarás tanto los goteos como las temibles fugas que pueda haber en las instalaciones sanitarias. En verano las altas temperaturas provocan cambios repentinos de presión, capaces de dañar la resistencia de los grifos y las cañerías.

Para el gas conviene cerrar la llave general o apagar la caldera. El suministro debe interrumpirse por completo. Si se utilizan bombonas de butano, tienen que quedar cerradas y quizás sea mejor dejarlas fuera de la casa para minimizar los daños en caso de fuga, la terraza será un buen lugar. Recuerda que por seguridad, está prohibido almacenar más de dos bombonas en el hogar.

Respecto a la electricidad, lo más fiable es cerrar la llave general, aunque eso impedirá que funcionen ciertos dispositivos, como los timbres, los teléfonos y los contestadores. Si dispones de cuadros eléctricos diversificados, esto es más sencillo. En los hogares con instalaciones antiguas, lo aconsejable es desenchufar directamente los electrodomésticos y las lámparas, excepto los aparatos que se quieran dejar en funcionamiento. Conviene vaciar, limpiar y desconectar la nevera.

En las casas con jardín, balcón o terraza, debes vigilar que no queden macetas sueltas que puedan romper algún con algún golpe de viento, toldos desplegados o mobiliario ligero suelto. Todo bien recogido, atado y en su sitio. También es bastante frecuente olvidarse de tirar la basura, hazlo si no quieres tener un olor insoportable a la vetulia, además de que puedes molestar a los vecinos.

Finalmente, los elementos de seguridad, como las cerraduras, las rejas y las alarmas, disuaden a los ladrones, pero no son las únicas barreras. Evita en lo posible, dar señales muy claras de que la casa está deshabitada. Para ello, no bajes todas las persianas, es mejor dejarlas a medias y con las cortinas corridas. Por último, pide a alguien que te recoge la correspondencia acumulada en el buzón. También puedes solicitar a la compañía de teléfonos que desvíe a un móvil las llamadas entrantes al fijo de casa.

No conviene informar demasiado del futuro viaje ni a un número de personas elevado. No te fíes ni de tu propia sombra. Las apariencias a veces engañan.