¿Qué es un banco malo?
Aunque si hablamos de un banco malo seguramente nos vendrá más de una entidad a la mente, en realidad un banco malo es una idea que se están proponiendo en la Unión Europea como una salida a la actual crisis económica en la que ésta se ve inmersa, para ayudar a los bancos de la eurozona a librarse de los denominados activos tóxicos que suponen un lastre para muchos de estos bancos y que ha ocasionado la quiebra de más de una entidad.

Tras la ruptura de la burbuja inmobiliaria, los bancos españoles se han encontrado con unos activos tóxicos cuyo valor está en torno a 176.000 millones de euros, según estimaciones del banco de España, formados principalmente por créditos a promotores en grave riesgo de impago, préstamos a particulares que son de dudoso cobro y viviendas embargadas debido a la imposibilidad de sus propietarios de hacer frente al pago de la hipoteca.

Eliminar estos activos tóxicos permitiría a los bancos a limpiar estos activos de sus balances y con ello se conseguiría que el dinero volviera a fluir, pudiendo prestar a particulares y a pequeñas y medianas empresas, que son quienes más están sufriendo la falta de crédito.

El banco malo se crearía con dinero público y, según los expertos, serían necesarios unos 200.000 ó 300.000 millones de euros para que cumpliera su función, lo que conllevaría un mayor endeudamiento del estado, ya bastante endeudado a causa de la crisis. Además, a la hora de crear este banco, los responsables deberían tener cuidado de crear un “buen” banco malo, que es el que realmente ayudaría a los bancos a amortizar los activos tóxicos, haciendo que los bancos que resultaran insolventes después de esta operación fueran recapitalizados o liquidados, pero si se crea un “mal” banco malo, se comprarían los activos tóxicos a precios inflados, con lo que se perpetuaría la actual situación de crisis.