Qué es una franquicia y cómo funciona
Podemos definir la franquicia como una relación jurídica y comercial entre el propietario de una marca comercial o y una persona o grupo de personas que desean utilizar dicha marca en un negocio. Generalmente una franquicia vende bienes o servicios suministrados por el dueño de la marca o que cumplen sus estándares de calidad. De ese modo, la confianza que genera en los consumidores la marca no se ve dañada aunque no sea el dueño de la misma quien la comercializa.

Existen dos tipos de franquicia

– Franquicia de producto o marca comercial: En ella el franquiciador es dueño de los derechos de un nombre o marca comercial y vende estos derechos al franquiciado.

– Franquicia de formato de negocio: Esta implica una relación más amplia entre las dos partes, ya que existen un amplio rango de servicios, entre los que se incluyen la selección de la ubicación, entrenamiento, suministro de productos, planes de marketing e incluso asistencia para obtener financiamiento.

Al adquirir una franquicia, el comprador puede vender bienes y servicios que cuentan con reconocimiento instantáneo de la marca y la imagen, y además puede obtener apoyo que lo ayude a tener éxito. Sin embargo, como en cualquier inversión, sólo la imagen no es garantía de éxito. Aunque parte de la clientela se tiene hecha por la fiabilidad que implica la marca, la atención al cliente es algo que no se debe descuidar, así como la calidad del producto.

La franquicia permite al inversor o franquiciado abrir un negocio. Pagando la cuota de franquicia, adquiere el derecho de usar el nombre del franquiciador por un tiempo limitado. Por otro lado, recibe apoyo del franquiciador al echar a andar su nuevo negocio mensuales, ya que muchos dueños de marcas ponen a disposición de los franquiciados teléfonos gratuitos para asistencia técnica y seminarios o talleres periódicos.