Qué hacer con los vecinos ruidosos
El ruido es algo con lo que convivimos a diario. Los cláxones de los coches, los ruidos de las obras, los teléfonos, las conversaciones a gritos… sin embargo, cuando llegamos a casa, llegamos a un lugar tranquilo donde podemos, por fin relajarnos y descansar. Aunque, desgraciadamente, no siempre es así.

Y no siempre es así porque si comparamos las casas antiguas con las nuevas, nos daremos cuenta de que en las actuales los muros que separan las casas contiguas son realmente finos, haciendo posible seguir el día a día de la vida del vecino aunque no pongamos interés. Pero esto empeora si arriba o abajo sufrimos un vecino que se dedica a hacer bricolaje a horas intempestivas, o hacen fiestas con la música a tope o se dedican a hacer mudanzas de muebles a altas horas de la mañana.

En este caso, lo primero que deberemos hacer es hablar con el vecino y explicarle el problema que nos causa el ruido, principalmente si es en horas de descanso. Aunque no suele dar resultado, es un paso que no deberemos dejar de dar.

Si, como suele ocurrir, esto no hace que el vecino cambie su comportamiento, podemos solicitar al Presidente que convoque una Junta de Propietarios para intentar solucionar el problema. Si en la Junta se deciden tomar medidas, la Junta de Propietarios enviará una carta al vecino en la que se le solicite que deje de realizar actividades ruidosas o molestas.

Si aún así el vecino no cambia de actitud, ya sólo nos queda acudir a la vía judicial e interponer una demanda ante el Juzgado de Primera Instancia. Si la situación es muy grave, se puede solicitar al juez que dictamine la expulsión del vecino de la vivienda.