Rehabilitar la hipoteca
Cuando dejamos de pagar la hipoteca, el banco nos exige el pago de la misma. Si, por cualquier circunstancia, no podemos hacer frente a dicho pago, la entidad bancaria realiza lo que se conoce como el vencimiento de la hipoteca. Esto significa que, si dejamos de pagar los plazos y existen ya dos o tres recibos pendientes, el banco nos lo comunicará por escrito, de forma que quede constancia de ello, nos reclamará las cantidades que le debemos y nos comunicará que ha procedido a realizar un vencimiento anticipado de la hipoteca, es decir, que el préstamo que nos concedió ha dejado de tener vigencia.

En este caso, si seguimos sin poder hacer frente a los recibos del plazo de la hipoteca, el banco o caja presentará una demanda ejecutiva ante el juzgado del lugar donde radique nuestra casa, con objeto de que sea embargada y subastada, con lo cual entramos en un procedimiento bastante desagradable ya que, aunque no tengamos ya la vivienda, la obligación que hemos contraído con el banco al solicitar la hipoteca, y el banco nos seguirá exigiendo el pago de la misma hasta que abonemos el monto total del préstamo más los intereses y los gastos derivados de la ejecución de la hipoteca.

Sin embargo, incluso en este momento hay una solución para evitar todo este procedimiento, aunque sólo podemos acogernos a ella si se trata de nuestra vivienda habitual y sólo podemos realizarla una vez cada cinco años. Dicha solución es la rehabilitación de la hipoteca, para lo cual deberemos pagar los recibos impagados, los intereses y las costas, todo ello atendiendo a las cantidades que no hemos abonado, es decir, no con relación a la totalidad el préstamo, sino sólo a los recibos no pagados. Una vez hecho esto, si continuamos pagando las cuotas del préstamo, nos habremos librado del embargo.