Renta vitalicia, una inversión interesante en época de crisis
Las rentas vitalicias son una modalidad dentro de los seguros de vida-ahorro en la que una entidad aseguradora, a cambio de una prima única (es decir, el pago en una vez de una determinada cantidad de dinero), garantiza al asegurado una renta periódica, que puede ser mensual, trimestral… hasta su fallecimiento. La renta que paga la aseguradora incluye el pago de un interés atractivo, que actualmente supera el 3% anual.

Este tipo de seguro sirve para que el ahorrador convierta una cantidad de dinero que abona en el momento de constituir la renta, normalmente elevada, en un pago periódico vitalicio. La renta mensual que podrá obtener dependerá principalmente de su edad, su sexo y la esperanza de vida.

Cuando el cliente vaya a contratar este producto, la entidad hará un cálculo de cuántos años podrá estar cobrando; por ello, cuanto mayor sea la persona que contrata la renta, menor será la prima única que deba pagar, al contrario que si es más joven.

Estas rentas pueden ser contratadas por una o dos personas. Si la contratan dos, cada uno cobrará el 50% de la renta mientras viva. Si uno de los dos muere, el otro pasará a percibir el 100%.

Existen dos tipos de rentas vitalicias:

– Rentas inmediatas: En esta modalidad, el beneficiario comienza a cobrar inmediatamente después de contratar el seguro, normalmente al mes siguiente de la contratación. Este el seguro de rentas vitalicia más tradicional. En este caso, por ejemplo, el titular suscribe hoy el seguro y comienza a cobrar una renta mensual al mes que viene.

Rentas diferidas: En ellas, el beneficiario empieza a cobrar, a partir de una fecha futura determinada. Con esta opción, un cliente puede contratar el seguro hoy, a la edad de 50 años y comenzar a cobrarlo dentro de quince, cuando se jubile con 65 años.