
Los jóvenes que quieran irse a una vivienda de alquiler puede pedir las denominadas rentas de emancipación, prestaciones que concede el Gobierno central desde que entrara en vigor el pasado 1 de enero de 2008. Aunque se gestionan a través de las diferentes Comunidades Autónomas, todas demandan los mismos requisitos.
Las ayudas van dirigidas a personas de entre 22 y 30 años. A estas se les ingresan 210 euros al mes para que puedan hacer frente al pago del alquiler de la vivienda. Si cuando se firma el contrato de arrendamiento el futuro inquilino precisa de un aval bancario, el Estado le da 120 euros más para que pueda cubrir los gastos de tramitación. Aunque también se pueden solicitar 600 euros para la fianza del piso, éstos tienen que ser devueltos al finalizar el contrato del alquiler.
Estas subvenciones duran como mucho 4 años y se pueden pedir en periodos de tiempo partidos. Sin embargo, son acumulativas, por lo que siempre terminarán después de 4 años desde la primera solicitud. También se interrumpen en el caso de que el beneficiario cumpla 30 años o cobre más de 22.000 euros brutos al año (1.800 brutos al mes). Además, si su situación patrimonial supera los 108.182 euros, tampoco puede solicitarla.
Aunque pueda parecer que no es mucho el dinero que se recibe, al cabo de un año son 2.540 euros los que habremos recibido como subvención, lo que pasados los 4 años se convertirá en 10.080 euros que no están nada mal.
Por último, decir que el joven beneficiario de las rentas por emancipación puede deducir el 10,05% de la cantidad que paga por su vivienda.


























































