Retribuciones en especie exentas del IRPF
Cuando realizamos la declaración de la renta en el apartado de ingresos nos aparecen dos partidas: las retribuciones dinerarias y las retribuciones en especie. Hasta hace poco eran contados los trabajadores que recibían dichas retribuciones, pero poco a poco la práctica se ha ideo extendiendo hasta irse haciendo cada vez más común.

Una de las grandes ventajas de este tipo de retribuciones es que resultan ventajosas tanto para el empresario como para el empleado, y son unos complementos que resultan atractivos a la hora de que el trabajador se decida por uno u otro puesto de trabajo, aunque según el Estatuto de los Trabajadores nunca podrán superar al 30% del salario total percibido.

Normalmente estas retribuciones deben tributar por el IRPF, aunque existen algunas exenciones que, aun pudiendo ser retribuciones en especie, no se clasifican dentro de este apartado, por lo cual, aunque el trabajador recibe los bienes o servicios, no está obligado a tributar por ellos. Las retribuciones exentas son:

– Cursos de reciclaje necesarios y financiados directamente por el empresario: Deben estar relacionados con el puesto de trabajo y se incluye cualquier curso, sea universidad, curso especialización, academia idiomas, etc.

– Comedores o economatos, así como los vales restaurante: Las cantidades exentas de tributación por vales-restaurante son de 9 euros diarios.

– Acciones o participaciones de la empresa, con un límite de 12.000 euros anuales por trabajador: Es necesario que el trabajador sea propietario de los títulos al menos tres años, y no puede tener una participación, directa o indirecta en la empresa, superior al 5%.

– Cuotas del seguro médico privado que cubran la enfermedad del trabajador y su cónyuge y descendientes y que no excedan de los 500 euros al año por persona.