Seguros para teléfonos móviles
Adquirir un smartphone de última generación o un teléfono móvil supone un riesgo porque debido a la movilidad nos lo llevamos a todos los sitios. Esto aumenta la probabilidad de caída que puede implicar una fractura en el aparato o incluso que nos lo roben. Eso obliga realizar trámites para gestionar su reparación (sustitución), con el consiguiente desembolso, que en ocasiones puede superar el valor original del dispositivo o si nos lo roban igualmente nos tendremos que comprar otro, a la vez que habremos perdido la agenda si no hemos realizado una copia de seguridad de nuestros contactos

Por este motivo, puede ser interesante contratar a fabricantes y empresas un seguro que cubra daños y robos. Antes de decidirse en contratar esta cobertura hay que fijarse en las cuotas de la póliza, el coste del aparato y las condiciones generales, puesto que muchas veces solamente ofrecen las mismas garantías que protegen a todos los consumidores.

La ley que trata las garantías de los bienes de consumo fija un plazo de dos años, desde la fecha de compra, para que los usuarios reclamen cualquier defecto de fabricación. Eso no significa que cubre la rotura del dispositivo por mal uso o por simple desgaste. El fabricante solamente tiene la obligación de descambiar el producto si se demuestra que el problema se ocasionó por una pieza defectuosa.

Si lo que buscamos es un seguro integral, incluso que nos cubra si tiramos el teléfono al suelo, contratar un seguro puede ser beneficioso, siempre que la ponderación entre las cuotas y el coste del aparato sea equilibrada. Muchas veces el coste del seguro no compensa, ya que sale más a cuenta comprarse uno nuevo. Antes de contratar un seguro o ampliación de garantía es recomendable leer la letra pequeña sobre las condiciones en las que se presta el servicio.

Se estima que cada año se roban en España unos 250.000 móviles y se pierden otros tantos.