Solicitar aplazamiento de pago de impuestos
¿Conoces la palabra impuestos? Seguro que te suena y no es muy agradable. Impuesto sobre la renta, de bienes inmuebles (IBI), de basuras, de circulación, de sociedades, IVA, entre otros muchos de una larga lista. Anualmente estamos obligados a hacer frente a numerosos gastos. Lo más recomendable es pagar las cantidades dentro de plazo y de una sola vez. Sin embargo, puede suceder que la economía doméstica no pase por un buen momento y la familia puede tener falta de liquidez, en ese caso tiene derecho a recurrir a aplazar los pagos, fraccionarlos o solicitar créditos fiscales comercializados por bancos y cajas de ahorro para tal fin. Se trata de una solución para las personas que quieren cumplir con sus obligaciones fiscales pero económicamente no pueden hacer frente.

Por un lado es importante destacar que cumplir con los plazos en los pagos tributarios es lo óptimo para no entrar en problemas con la Administración o la Hacienda. Asó se consigue estar en una situación de normalidad sin posiciones deudoras que puedan acarrear intereses o embargos, en los casos más extremos. Pagar al momento también supone un ahorro, ya que un aplazamiento lleva en ocasiones incorporado un recargo o penalizaciones, que pueden suponer un desembolso superior a la cantidad requerida, en torno al 7 por ciento.

En el supuesto que se solicite un crédito para poder pagar, la situación es más compleja. En este caso, la cantidad que debía abonarse se incrementa hasta un 10%. Porcentaje al que hay que añadir cerca del 3% adicional en concepto de comisiones de apertura y estudio. Este endeudamiento puede provocar un empeoramiento de la economía familiar, por lo que debería plantearse como el último recurso. Pero hay ocasiones en las que se trata de la única solución para poder hacer frente a los requerimientos tributarios. Actualmente se permite aplazar un importe máximo de hasta la totalidad del importe a pagar (con un límite de 18.000 euros) y un plazo máximo de amortización de entre nueve y 12 meses, a través de cuotas periódicas constantes. Todo con periodos de carencia de hasta 8 meses.

La solicitud de aplazamiento se debe canalizar ante las autoridades tributarias, siempre demostrando el motivo por el cual no puede hacer frente con este deber. Además, debe indicar cómo se va a afrontar la deuda. Deberás acreditar todos tus bienes inmobiliarios, avales, capital invertido y créditos o hipotecas. Una vez concedido el aplazamiento el contribuyente dispone de un calendario fiscal para hacer frente a estos pagos. Conviene cumplir sin fallar nunca.