Tipos de testamento válidos
A la hora de hacer testamento y dejar nuestros bienes a nuestros herederos, podemos elegir entre tres tipos diferentes, que son el testamento abierto, el cerrado y el ológrafo. Aunque el más utilizado es el primero, los tres tienen la misma validez legal.

Sí hemos de saber que, para que un testamento sea válido desde el punto de vista legal, es necesario que quien lo realice tenga como mínimo 14 años y que, en el momento de redactarlo esté en posesión de sus facultades mentales, aunque las pierda después.

- Testamento abierto: En este tipo de testamento el testador acude al Notario y, después de identificarse, expresa cómo quiere que sean repartidos los bienes. Esto se puede hacer tanto de forma oral como escrita, siempre que lo haga el testador.

Después será el Notario quien, con las instrucciones dadas por el testador, redacte el testamento según los requerimientos legales para que sea válido. Una vez lo haya hecho, lo lee en alto para que el testador pueda escucharlo y, si está de acuerdo, firma dando su conformidad con al redacción del mismo.

- Testamento cerrado: A diferencia del anterior, en este caso el testador entrega el testamento al Notario en un sobre cerrado sin revelar su contenido, indicando que su última voluntad se encuentra reflejada en el documento. Puede hacerse tanto de puño y letra del testador como mecanografiado o escrito por otra persona, en cuyo caso deberá ir firmado por el testador

- Testamento ológrafo: Debe estar escrito enteramente a mano por el testador y firmado por el, con la fecha en que se redacte. No es válido si se escribe a máquina o a ordenador, sino que debe hacerse con bolígrafo (no en lápiz ni nada que se pueda borrar) en papel, con la letra y la firma habituales en el testador y sin tachaduras ni escritos entre renglones.