Ahorrar reduciendo las tarjetas de crédito
Si miramos nuestra cartera, seguramente encontraremos varias tarjetas de crédito, unas que utilizamos casi a diario y otras que casi no recordamos que tenemos, dado el escaso uso que hacemos de ellas.

Sin embargo, las utilicemos o no, a menos que sean gratuitas, el tener en nuestro poder esas tarjetas de crédito nos genera unos gastos, principalmente derivados de las comisiones que tenemos que abonar al banco de forma anual por ellas, y que, si son varias, al año pueden suponernos un ahorro considerable.

Ahora bien, no se trata de que eliminemos todas las tarjetas que tenemos, porque es indudable de que son un medio de pago cómodo y rápido y que, si las sabemos utilizar, nos pueden incluso sacar de algún apuro económico en uno u otro momento. Por ello es aconsejable hacer una selección a la hora de decidir cuáles continuarán en nuestra cartera y cuáles daremos de baja.

Las primeras que debemos eliminar son las que prácticamente no utilicemos, e incluso ni siquiera estén la cartera, sino perdidas en el cajón entre el montón de papeles del banco, lo cual nos puede suponer un ahorro de hasta 120 euros al año.

El siguiente paso es eliminar aquellas que nos ofrezcan prestaciones y servicios similares, ya sea en modalidades de pago, ventajas y descuentos en establecimientos, aplazamiento, etc., ya sean tanto de crédito como de débito.

Desde el punto de vista del ahorro, lo aconsejable sería quedarnos con una de crédito y otra de débito, pero si no es posible tampoco hay que agobiarse.

También es necesario examinar nuestras tarjetas de fidelización que nos ofrecen ventajas y descuentos en los comercios y establecimientos en los que compramos de forma habitual. Si son gratuitas, las podemos conservar sin problema, pero deberemos deshacernos de aquellas por las que debemos abonar una cuota mensual.