Cesión de vivienda entre particulares
Entre los miembros de una familia es una práctica normal prestar una vivienda deshabitada a un hijo o a un pariente que no tenga recursos para alquilar o comprar una casa. Pero a veces sucede que, cuando el propietario quiere recuperar la casa, el familiar se niega a abandonar la propiedad y el propietario se encuentra con un problema.

Para solucionar esto lo mejor, aunque resulte incómodo en un principio, es firmar un contrato de cesión de la vivienda, mediante el cual la persona que va a vivir en ella se compromete a devolverla cuando el propietario lo requiera. Esto nos ayudará a prevenir problemas futuro y evitará que tengamos que entrar en procesos legales para recuperar la vivienda.

Este contrato se denomina “contrato de cesión gratuita” y en él se recogerá que se presta la vivienda por voluntad del propietario de la misma. En este contrato también se recogerá que la vivienda se cede “en precario”, es decir, que el periodo de cesión no está predeterminado desde el principio, lo que hace que el dueño de la casa pueda pedir a quien está residiendo en ella que le reintegre la propiedad en cualquier momento.

Cuando el propietario de la vivienda quiera recuperarla debe indicárselo con un plazo de preaviso al cesionario, ya que no puede obligarle a abandonarla de un día para otro. Una vez avisada, la persona que reside en la vivienda tiene un plazo máximo de treinta días para devolverla. Si no lo hace, deberá indemnizar al dueño del inmueble abonándone 100 euros por cada día de más que permanezca en la vivienda. Todos estos términos se deben recoger en el contratos, así como los servicios e impuestos de los que debe hacerse cargo la persona que resida en la vivienda durante su estancia en la misma.