Cláusulas abusivas de los contratos
Cuando, como consumidores, firmamos un contrato, éste suele contener una serie de cláusulas que recogen las condiciones generales del contrato. Estas cláusulas son comunes a todos los contratos del mismo tipo, como los contratos bancarios, los contratos de electricidad, etc. Dichas cláusulas deben estar redactadas de forma sencilla y clara para ser fácilmente comprendidas, deben recoger un equilibrio entre los derechos y obligaciones de ambas partes y deben recogerse en un tamaño de letra que sea legible.

Sin embargo, a veces los contratos contienen cláusulas que no respetan esta normativa, conteniendo lo que se conoce como cláusulas abusivas que, de ser firmadas, conllevarían un perjuicio para quien se obligue por dicho contrato, por lo que no debemos firmar nunca un contrato que contenga cláusulas como las siguientes:

– Las que limitan nuestros derecho básicos, como derecho a resolver la venta en un plazo determinado o a desistir del contrato también en un plazo de tiempo acordado.

– Cláusulas que son claramente perjudiciales para el consumidor, porque decantan el contrato claramente a favor del empresario, como la imposibilidad de reclamar ante un fallo, la falta de derecho a recibir indemnización, etc.

– Cláusulas que modifican las garantías a las que tenemos derecho como consumidores, limitando o haciendo desaparecer dichos plazos de garantía.

– Las que recogen una prórroga automática de un contrato de servicio sin que el consumidor tenga que autorizarla y sin que el consumidor se pueda oponer a ella. Es diferente que se recoja un acuerdo tácito de prórroga que el consumidor puede revocar en cualquier momento. En este caso el consumidor no podría negarse a la prórroga.

– Aquellas que nos obliguen a hacernos cargo de gastos que corresponden al empresario o que indican que, en caso de vicios o errores, seremos nosotros quienes nos hagamos cargo de ellos, eximiendo de responsabilidad al empresario.