Comisiones aplicadas a las transferencias
Normalmente, cualquier operación que realizamos con nuestro banco o caja de ahorros lleva aparejadas unas comisiones que nos cobran en concepto de servicio. Una de las operaciones más habituales que realizamos en el banco son las transferencias. Por ello, no está de más saber qué comisiones nos aplican los bancos a las mismas.

Lo primero que deberemos saber es que las entidades bancarias pueden establecer sus comisiones bancarias siempre que se deban a servicios efectivamente prestados o que les hayan generado un gasto. No existe ningún límite al importe que puedan alcanzar las comisiones, salvo que hayan sido determinados por alguna ley.

Las principales comisiones que abonamos en el caso de una transferencia son:

– Comisión por transferencia ordinaria: Los bancos pueden cobrarnos una misma comisión cualquiera que sea el medio por el que la hagamos o puede ocurrir, como sucede en determinadas entidades, que nos cobren una cantidad distinta dependiendo si la realizamos en el cajero, por teléfono o por Internet. Si acudimos en persona a la oficina para hacer la transferencia nos suelen cobrar una comisión más elevada. Si las hacemos urgentes, la comisión es más elevada.

– Comisión por entrega en efectivo: Las comisiones son mayores si quien hace la transferencia paga en efectivo o si el beneficiario cobra en efectivo.

– Comisión por datos incompletos o errores: El banco nos cobrarán si aceptamos que se envíe la transferencia aunque falten datos esenciales para realizarla. También nos cobrará si la transferencia es devuelta por haber escrito algún dato erróneo en el envío de la misma.

– Si hacemos una transferencia a un no residente en el espacio en la UE por un importe mayor del establecido en la normativa de Balanza de Pagos para su comunicación individualizada (actualmente 50.000 euros), las entidades pueden cobrar comisiones adicionales porque deben informar al Banco de España a efectos de la Balanza de pagos.