Cómo cancelar una cuenta bancaria
Cuando decidimos que no vamos a necesitar una cuenta bancaria durante un periodo de tiempo amplio o nos cambiamos de banco, lo mejor es que cancelemos dicha cuenta, ya que, a la larga nos va a resultar más seguro y más beneficioso para nosotros hacerlo, en lugar de olvidarnos de una cuenta que acumula descubiertos y deduas.

Los depósitos a la vista, entre los que se incluyen las cuentas y cartillas, son contratos en los que no se establece una duración determinada y, por lo tanto, el contrato surte efecto mientras ninguna de las partes lo dé por finalizado, ya que cualquiera de las dos partes, es decir, el banco o nosotros, podemos cancelarlo.

Si la cuenta que queremos cancelar pertenece a varios titulares, debe constar la solicitud de cancelación suscrita por todos ellos, independientemente de que la disposición de cuenta sea solidaria o mancomunada, ya que todos son propietarios y, al igual que solicitaron su apertura, deben solicitar su cancelación. Eso sí, si uno de los titulares de la cuenta quiere darse de baja del contrato puede hacerlo siempre que no exista descubierto u otras deudas.

Cuando cancelamos una cuenta, la entidad bancaria está obligada a entregar a los titulares el saldo que arroje la cuenta, así como a exigirles la devolución de los medios de pago que estén asociados a dicha cuenta, como tarjetas bancarias, cheques y libretas.

En caso de que no se devuelvan, se considera una mala práctica por parte de la entidad reabrir la cuenta cancelada si aparecen cargos posteriores efectuados con medios de pago asociados a la cuenta cancelada. En este caso la entidad bancaria sí tiene derecho a reclamar la deuda que se pueda haber producido, pero en ningún caso puede “reactivar” la cuenta para reflejar en ella los movimientos deudores.