Cómo elegir un fondo de inversión
Los fondos de inversión son una buena forma de invertir para ganar rentabilidades muy interesantes. Es importante saber diferenciar que existen diferentes tipos de fondos dependiendo del tipo de activos en los que invierte, el riesgo que asumen y el horizonte temporal de la inversión.

– Fondos de renta fija. Es ideal para perfiles adversos al riesgo, ya que invierte en activos de renta fija como letras del tesoro y obligaciones de grandes empresas. Cuanto mayor sea el plazo, más rentabilidad.
– Fondos de renta variable. Principalmente invierte en mercados bursátiles, ya sea en valores nacionales o internacionales. Se asume el riesgo de la bolsa, de modo que dependerá de su evolución y el ciclo en el que se encuentre. Puedes ganar mucho dinero pero tienes la misma probabilidad de perderlo.
– Fondos mixtos. Invierte una parte en renta fija y otra en renta variable. Es un intermedio, ni tan conservador como los de renta fija, ni tan agresivo como los de variable.
– Fondos garantizados. Son los más solicitados porque garantizan la inversión más un porcentaje previamente pactado. El riesgo es muy bajo.
– Fondos globales. Invierten en los principales mercados del mundo y no tienen una especialización concreta. Al estar muy diversificados, el riesgo queda diluido.

Antes de invertir en cualquier fondo es recomendable solicitar el folleto informativo del fondo en el que se especifica donde se invertirán las aportaciones de los inversores: tipos de activos, mercados a los que se dirigirá, índice de referencia, evolución, capitalización, variables de volatilidad, etc. En función de los activos en los que la gestora materialice las aportaciones de los inversores así será la rentabilidad que estos pueden esperar y el riesgo que asumen. No es lo mismo invertir en compañías solventes (crecimiento estable pero moderado) que en empresas emergentes de Asia o Sudamérica (crecimientos fuertes pero poca solvencia). Dependiendo de los países o empresas, se puede asumir más riesgo que otros mercados.

Existen tres tipos de inversores: conservador, moderado y agresivo. Todo el mundo ya sabe que para conseguir una mayor rentabilidad, es necesario asumir un mayor riesgo. El inversor debe suscribir aquellos fondos con un nivel de riesgo acorde a su propio perfil de riesgo. De modo que si no está dispuesto a perder ni un euro, debería invertir en fondos garantizados o de renta fija, mientras que si quiere ganar mucho dinero pero no le importa poder perderlo, puede elegir fondos de renta variable. En el caso de ser moderado, los fondos mixtos son ideales.

Otro aspecto a tener en cuenta es el horizonte temporal de la inversión. En función de la política de inversión del fondo será aconsejable estar dispuestos a mantener la inversión durante un determinado período de tiempo. Normalmente se marcan tres plazos: corto, medio y largo plazo. A menor horizonte temporal, menos riesgo, pero también menor rentabilidad. Los fondos de corto plazo son recomendados en el caso de si esperamos tener necesidad de liquidez, es decir, si necesitamos disponer del dinero en un plazo breve de tiempo.