Cómo hacer un presupuesto para llegar a fin de mes con un sueldo bajo
Con la congelación de los salarios y la consecuente pérdida de poder adquisitivo, cada vez es más complicado poder cubrir todos los gastos necesarios que se tienen en el día a día y poder disfrutar de momentos de ocio y, sobre todo, cuando no se tiene un salario muy elevado. En estos casos, conviene hacer un presupuesto y controlar bien el gasto. ¿Pero cómo se hace? Aquí damos las principales claves.

Gastos fijos

Uno de los errores más habituales que se cometen al hacer un presupuesto es plantearlo para pasar el mes. Es una gran equivocación. Realmente, la planificación tiene que comprender todo el año. De esta manera, el primer paso es hacer un listado en el que se incluyan todos los gastos fijos que se tienen que pagar bien todos los meses o con cierta periodicidad, aunque solo se abonen una vez al año.

De gran utilidad es coger un folio grande en el que se dejen doce huecos en blanco, cada uno de los cuales se corresponde con un mes del año. En cada uno de ellos se debe apuntar lo que se tiene que pagar ese mes y la cantidad correspondiente. Por ejemplo, dentro de este grupo tiene que incluirse el abono del alquiler o de la hipoteca.

También hay que añadir los gastos correspondientes a los recibos de agua, luz, gas, telefonía… Aunque los importes pueden variar de una factura a otra, hay que apuntar una cantidad aproximada en función del gasto que se tiene, pero siempre redondeando al alza. Es decir, si por ejemplo se pagan 46 euros de luz, se debe poner en el presupuesto 50 euros.

Cómo hacer un presupuesto para llegar a fin de mes con un sueldo bajo
Igualmente, se tiene que contemplar el pago de seguros, ya sea el de vida, el hogar, decesos, automoción…., teniendo en cuenta que suelen subir año tras año por lo que la cantidad debe contemplar la posible subida. Además, hay que incluir el pago de impuestos como los de IBI, pasar ITV del vehículo, la comunidad de vecinos…

Por supuesto, si se es enfermo crónico o se tienen que tomar medicinas habitualmente, el gasto farmacéutico debe contemplarse, al igual que incluir mes a mes una cantidad para alimentación en función de lo que habitualmente se destine a la compra de comida y para todos aquellos gastos como la gasolina, transporte público…

Planificar

Una vez se han contemplado todos los gastos fijos y habituales en cada uno de los cuadrantes, el siguiente paso es sumar cada mes y hacer una resta con la cantidad que se ingresa mensualmente. De esta manera, se conoce el dinero que se va a tener disponible.

Esta cantidad es la que permitirá, por ejemplo, disfrutar de momentos de ocio como ir al cine, tomar copas, hacer una escapada o unas vacaciones. Sin embargo, no es bueno destinar todo ese dinero a disfrutar o a comprar cosas que realmente no sean necesarias.

Siempre es importante ahorrar una cantidad, aunque sea muy pequeña e incluso un euro, para poder tener un colchón para imprevistos. Por ejemplo, se puede destinar el 50% para ahorro y el 50% restante para el disfrute o para cubrir otras necesidades no básicas del día a día.

Y, por supuesto, no hay que olvidarse de hacer un control cada mes de la situación de la economía familiar para ir comprobando que se cumplen los objetivos porque hacer el presupuesto para luego dejarlo a un lado no funciona. Además, si se va haciendo ese control se puede compensar un mes con otro y conseguir el objetivo anual.