Cómo motivar al estudiante
Es importante aprovechar al máximo la educación que recibimos cuando somos jóvenes. Durante esa etapa muchas veces no se le da la suficiente importancia en asimilación de conceptos y valores que serán claves para un exitoso desarrollo personal y profesional. ¿Por qué tengo que estudiar? ¿Para qué me sirve aprender esto? Son algunas de las preguntas que se hacen la mayoría de los estudiantes de este país. Son cada vez menos los alumnos que mantienen una actitud positiva hacia el aprendizaje. Muchos lo consideran tan sólo una actividad obligatoria impuesta por los adultos.

Es por eso que las técnicas de motivación ayudan a familias y docentes a modificar esta conducta e incrementar el interés de los estudiantes por el proceso escolar. Reconocer las tareas, fomentar la autonomía y la autoestima o enseñarles a descubrir los conceptos por sí mismos son algunos pasos para eliminar la desmotivación que reina en las aulas. Un estudiante que no está motivado muestra menor interés por aprender, no encuentra utilidad a los conocimientos y deja los estudios como algo secundario en su vida.

Mientras que un alumno motivado, tiene más probabilidad de alcanzar metas educativas, mejorar su desempeño, potenciar su inteligencia, cultivar el conocimiento, porque en su opinión el esfuerzo que implica adquirir las competencias escolares tiene sentido. En este sentido, los padres deben saber que son los máximos responsables de la educación de sus hijos. La familia es el entorno en el que comienza la educación del niño. El hogar es el principal modelo de valores y conductas que marcarán el desarrollo cognitivo y afectivo del futuro estudiante.

Los progenitores tienen la oportunidad de guiar a sus hijos hacia una actitud de motivación y prepararles para que se interesen y disfruten con el aprendizaje. La mejor forma es predicar con el ejemplo. Los padres que muestran interés y entusiasmo por sus tareas trasmiten a los hijos esta actitud de forma natural.

En el ámbito escolar, el profesor adquiere un papel fundamental. Para conseguir que sus estudiantes muestren una disposición positiva hacia el aprendizaje, su actitud no se debe limitar a la transmisión de conocimientos, sino que debe poner énfasis en cómo enseña. Para ello, dispone de distintas estrategias para aplicar en el aula, hacer sus clases más atractivas y despertar el interés de los estudiantes por los contenidos de modo que al finalizar se sientan satisfechos de haber aprendido algo nuevo.

Consejos de motivación al estudiante

– Relacionar los objetivos de las explicaciones con los objetivos y proyectos de los alumnos.
– Información sobre el mundo real, enseñar cosas que trate aspectos laborales y académicos de interés para los estudiantes.
– Participación activa: Comenzar las clases con preguntas, incógnitas o datos que despierten el interés por el tema.
– Fomentar la participación de los estudiantes para que piensen en los temas que ya conocen y muestren su opinión sobre el contenido.
– Ayudar a reconocer y superar la ansiedad y frustración, reconocer sus capacidades y adaptar las tareas a ellas.
– Personalizar el trato con el alumno, dedicarle un tiempo exclusivo para hablar con él sobre temas académicos o extraescolares.
– Proponer trabajos en grupo para favorecer que se ayuden entre sí y aprendan a valorar el trabajo en equipo.