Cómo protegerse del robo de identidad
Actualmente que te roben la identidad es más común de lo que suponemos. Aunque en principio parece imposible, basta con que nos roben el bolso o el bolso o la cartera para que alguien usurpe nuestra identidad, alquilando viviendas a nuestro nombre, contratando créditos e incluso celebrando matrimonios de conveniencia. Y lo que en un principio fue la molestia de perder la documentación se transforma en un quebradero de cabeza del que no resulta muy fácil salir porque, aunque no hayamos sido nosotros quienes hayamos realizado estas operaciones, como han sido hechas utilizando nuestra identidad, somos nosotros quienes deberemos responder por ellas, aunque seamos las víctimas.

El problema es que la mayoría de nosotros tomamos pocas medidas ante esta posibilidad.

Pocos de nosotros consultamos periódicamente la cuenta de la tarjeta de crédito para ver si hay movimientos sospechosos y pocos de nosotros nos preocupamos de la seguridad de las contraseñas que utilizamos para proteger nuestros datos personales en Internet o nos aseguramos de que la página de nuestro banco o financiera que estamos utilizando es realmente la de la entidad y no una creada fraudulentamente por un delincuente.

Por ello, si nos roban el DNI, deberemos acudir inmediatamente a la comisaría a denunciar el robo y a solicitar una nuevo, ya que esta denuncia será la única prueba que nos salve ante una probable cadena de delitos que puedan cometer los ladrones.

A continuación deberemos informar del robo a las entidades bancarias con las que trabajamos habitualmente, para evitar un uso fraudulento de nuestras cuentas. El siguiente paso es consultar registros de morosos para ver si aparecemos en ellos o incluso los datos del registro civil. En el primer caso podemos ser titulares de un crédito que desconocemos y en el segundo habernos casado sin tener constancia de ello. Con ello, evitaremos en gran medida las consecuencias de un robo de identidad.