Cómo se fija el precio de un producto
Si miramos los escaparates de diferentes tiendas del mismo tipo, ya sean zapaterías, tiendas de ropa o de otro tipo, nos daremos cuenta de que, para un mismo producto, suelen existir diferentes precios, habitualmente tantos como tiendas consultemos. Si comparamos los precios en diferentes regiones del país las diferencias pueden ser mucho mayores, con lo cual da la impresión de que cada empresario o dueño de un negocio fija el precio que más le gusta.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Para fijar el precio de un producto, los fabricantes o los vendedores suelen utilizar dos métodos: el método de costos y el método promedio de mercado. El primero consiste sencillamente en sumar los costes individuales que tienen las distintas fases de fabricación del producto, desde materiales a mano de obra, y se fija el total como precio del bien.

El segundo no se fija en los costes, sino en el precio que en el mercado tiene el producto que nosotros queremos vender. Lo que se hace es verificar los precios de productos similares o iguales que existan en el mercado, hacer la media de todos los que hayamos recogido y esa cifra será la cantidad que cobremos por el producto.

Pero no son estos los únicos elementos que intervienen en la fijación del precio, sino que el empresario o el fabricante también tienen que tener en cuenta la ley de la oferta y la demanda. Si hay mucha demanda del bien y poca oferta del mismo, el precio del bien se incrementará, como ocurre, por ejemplo en el caso de productos como los percebes o las angulas. Si es al revés, que hay mayor oferta que demanda, el precio del producto será menor. Esta ley no siempre es objetiva, porque muchas veces depende del gusto del consumidor, las modas, etc.