Cómo tributan los depósitos
Quienes son titulares de un depósito se benefician de los intereses que estos les reportan con la periodicidad con que los han contratado: al mes, cada tres meses, cada seis meses… etc. Sin embargo, no debemos olvidarnos de que los intereses que percibimos en virtud de dichos depósitos se consideran rendimientos del capital mobiliario, por lo cual tenemos que declararlos al realizar la declaración del IRPF.

Recientemente se han producido una serie de cambios en la tributación de los ahorros que suponen modificaciones en relación a la fiscalidad de dichos depósitos. Por ello es conveniente saber cómo tributan los intereses derivados de dichos depósitos para no llevarnos un susto a la hora de declararlos a Hacienda.

Hasta ahora, cualquier tipo de rendimiento del capital tributaba al 18%, pero tras la modificación de la ley la tributación cambia en función de la cuantía de los intereses que percibamos. A partir de ahora, si tenemos ganancias de hasta 6000 euros, tributarán al 19%, y si nuestras ganancias en intereses superan dicha cifra, pasaremos a pagar un 21% por dichos ingresos.

Sin embargo, debemos recordar que ya las entidades bancarias nos practican una retención del 19% sobre las ganancias que hemos obtenido gracias a los depósitos, por lo que, cuando llegue el momento de realizar la declaración de la renta, sólo deberemos tributar por la parte de los intereses que supere la cantidad de los 6000 euros.

Normalmente es tan sólo en los depósitos a largo plazo y de una cuentía importante en los que lograríamos unos intereses que superaran la cifra de los 6000. Si este es nuestro caso, la entidad bancaria nos permitirá decidir cuándo queremos cobrar los intereses, es decir, si al vencimiento del plazo contratado por el depósito o en plazos menores. Si tenemos esta posibilidad, lo mejor es elegir cobrar en plazos menores, ya que de ese modo los intereses no superarán los 6000 euros y nos ahorraremos el 2% que pagamos por adelantado.