Contrato de arrendamiento de vivienda
Cuando arrendamos una vivienda, esta operación suele ir acompañada de un contrato de arrendamiento. Éste puede ser tanto oral como escrito, aunque para mayor seguridad de ambas partes se recomienda que sea escrito. Si decidimos redactarlo así, para que sea válido debe contener los siguientes elementos.

– Identificación del propietario y el inquilino de la vivienda.

– Identificación de la vivienda que va a ser arrendada.

– Duración pactada del contrato. Se acuerda libremente. Si no se especifica nada, se entiende que la duración es de un año. Si el periodo de arrendamiento es inferior a los cinco años, el inquilino es quien tiene la potestad para prorrogar el contrato hasta una duración máxima de cinco años, a menos que se haya recogido una cláusula en la que se indique que el propietario puede ocupar la vivienda alquilada antes de que transcurran los cinco años si la destina a vivienda permanente.

Si el inquilino quiere resolver el contrato antes de los cinco años debe comunicar al propietario su voluntad de no renovarlo como mínimo treinta días antes de la fecha de terminación del contrato o de cualquiera de sus prórrogas si no han pasado los cinco años.

– Alquiler que se ha acordado pagar inicialmente. El importe se puede fijar libremente y se debe abonar dentro de los siete primeros días de cada mes. Se puede pagar en la forma que ambas partes acuerden, aunque si se abona en metálico es conveniente solicitar un recibo.

Durante los cinco primeros años del contrato la renta sólo puede actualizarse aplicando el IPC de los últimos doce meses.

– Otras cláusulas que las partes quieran incluir. Estas se refieren preferiblemente a los gastos que debe abonar cada una de las partes, y también puede acompañarse un inventario de muebles de la vivienda y el estado en que se encuentran.