Cuando un embargo es improcedente
Si no podemos hacer frente al pago de la hipoteca o de un crédito que hemos utilizado para comprar un bien determinado (el coche, por ejemplo), la entidad que nos ha concedido el crédito comenzará un proceso de reclamación de las cuotas mensuales que, si no abonamos y este proceso terminará con el embargo de nuestra vivienda, coche, etc.

Si se produce este embargo, deberemos estar muy atentos a cómo es ejecutado, ya que si se producen irregularidades en este proceso podemos solicitar la nulidad del mismo, evitando así que se lleve a cabo.

En la ley española se establece que, en el embargo de los bienes se debe cumplir un principio de proporcionalidad entre la deuda y el bien embargado y además este proceso se debe realizar siempre intentando causar el menor perjuicio posible al deudor.

Estos principios son los que impiden, por ejemplo, que se pueda embargar la totalidad de los bienes a un deudor, sino que tan sólo recaiga el embargo sobre aquellos que sean suficientes para sufragar la deuda. Y el embargo no se puede hacer de cualquier modo, sino que se cebe comenzar por los bienes más prescindibles (valores en bolsa, dinero, etc.) para terminar por los más necesarios (sueldo, vivienda, etc.). Si no se respeta esto, el embargo sería improcedente.

También se considera improcedente cuando se embargan bienes que se consideran inembargables, como son:
– Muebles y menaje de la vivienda, alimentos y otros objetos que, según el juez, sean imprescindibles.

– Los instrumentos necesarios para el ejercicio de su profesión, para que el deudor no pierda su modo de ganarse la vida.

– Bienes religiosos

– Cantidades que la ley declara que no se pueden embargar.

Si consideramos que el embargo es improcedente, debemos denunciar a la entidad o administración que lo lleva a cabo, ya que debe ser un juez quien indique que efectivamente lo es y ordene la restitución del bien.