Cuentas corrientes, cuentas de ahorro y depósitos a plazo
A la hora de depositar nuestro dinero en bancos o cajas de ahorro podemos elegir entre diferentes productos denominados “de pasivo”, como son la cuenta corriente (también llamada depósito a la vista), la cuenta de ahorro (o depósito a plazo) y el depósito a plazo. La mayoría de nosotros solemos utilizar las dos primeras.

– La cuenta corriente nos permite disponer en cualquier momento del dinero que hemos depositado en ella, y, aunque depende de cada entidad bancaria, normalmente nos ofrecen una remuneración o tipo de interés por el dinero que hemos depositado en ella.

Además, esta cuenta es la que solemos utilizar para realizar las operaciones más cotidianas realizadas con nuestro dinero, como ingresos de efectivo, abono de nóminas, pensiones, etc., transferencias bancarias, domiciliación de recibos o retirada del dinero en efectivo. En esta cuenta sólo podemos operar, a efectos de pagos o retiradas de dinero, si tenemos dinero suficiente.

– La cuenta de ahorro son parecidas a las corrientes pero en ella se ingresa el dinero para el ahorro. Normalmente estas cuentas nos ofrecen menos facilidades en cuento a realización de ingresos y pagos y habitualmente no permiten la domiciliación de recibos. Normalmente nos ofrecen tipos de interés más alto que las cuentas corrientes.

– Los depósitos a plazo son aquellos en los que se entrega una cantidad de dinero a una entidad financiera durante un tiempo determinado, que vendrá dado en el contrato del producto. Una vez pasado este plazo, la entidad nos devolverá el dinero que hemos invertido más los intereses pactados, aunque también existe la posibilidad de que estos interese se abonen de forma periódica. Si decidimos sacar el dinero antes del plazo acordado, deberemos pagar una penalización, por lo que lo mejor es depositar dinero que no vayamos a necesitar a menos que ocurra un imprevisto.