Cuentas corrientes olvidadas
Cuando decidimos cambiar de banco y abrir otra cuenta corriente en una nueva entidad, es muy normal que no nos molestemos en cancelar la cuenta que teníamos abierta en la entidad anterior y, simplemente, nos olvidamos de ella. Normalmente, las cantidades que dejamos en ellas son casi insignificantes, por lo que para nosotros no tienen ninguna importancia, aunque sí puede ocurrir que, pasado cierto tiempo, la entidad nos llame para demandarnos los gastos de mantenimiento de dicha cuenta.

Si pasan tres años sin que hayamos realizado ningún movimiento en la cuenta, pasan a ser lo que el Banco de España denomina inactivas y se les da un tratamiento especial, insertándolas en listas especiales de clientes y a las que se aplican una serie de comisiones de mantenimiento diferentes a aquellas cuentas con las que los clientes operan habitualmente. Estas comisiones de mantenimiento pueden rondar los 36 euros anuales (el límite máximo viene determinado por el Banco de España) y puede hacer que el saldo que teníamos desaparezca e incluso pase a números rojos, con lo cual la entidad puede exigirnos dichos gastos.

Las entidades están legitimadas para la exigencia de los mismos, aunque lo normal es que cancelen la cuenta cuando nos hayan solicitado varias veces el abono de dicha cantidad y nos hayamos negado, ya que la puesta en marcha del procedimiento de reclamación de la deuda les costaría más que la deuda misma.

Por el contrario, si existe saldo positivo en la cuenta corriente, libreta de ahorro, así como, acciones, fondos de inversión, valores de renta fija o derechos económicos, no deberemos abandonar la cuenta tan a la ligera ya que, si durante 20 años no realizamos ningún movimiento en la misma ni gestión de dichos activos, estos pasarán a ser propiedad del Estado pasado este tiempo, con lo cual perderemos definitivamente la titularidad de los mismos y no podremos recuperarlos.