Cuidado con los números rojos
Si hay una época en la que nos parece que es más lícito gastar más de lo que deberíamos y que parece que todos perdemos un poco la cabeza en lo que a la economía se refiere, esa es, sin duda, la Navidad. Los regalos se llevan una gran parte del presupuesto y como muchas veces es el único que hacemos a familiares que hace tiempo que no vemos, usamos más alegremente la tarjeta, al igual que con los regalos de los niños… pero también salimos más a comer y a cenar fuera, tenemos más compromisos, preparamos las cenas de Nochebuena y Nochevieja… y, todo ello, al final, supone que hemos gastado más de lo que debíamos y, cuando miramos el extracto del banco, nos damos cuenta de que tenemos la cuenta en números rojos.

Esto significa que no tenemos suficiente dinero disponible para realizar las cuentas y ha sido el banco quien nos lo ha adelantado, razón por la cual aparece un saldo negativo.

Para muchos, el ver que los recibos están pagados, aunque sea con un saldo negativo, les tranquiliza, porque significa que no serán devueltos, pero no se dan cuenta de que ese dinero que nos adelanta el banco no es gratis. No sólo porque deberemos abonar ese importe, sino porque los números rojos llevan aparejados una serie de comisiones que pueden hacer que nuestra deuda aumente sin apenas darnos cuenta y que, al final, paguemos mucho más de lo que habíamos pensado.

Estas comisiones son la comisión por reclamación por posición deudora, generada por los gastos de avisarnos del descubierto, la comisión por descubierto, que es un tanto por ciento que se aplica sobre el saldo mayor de descubierto que hayamos tenido y el interés acreedor, que se genera por el dinero que nos ha prestado el banco.