Depósitos de interés creciente
Dentro de los diferentes productos en los que podemos invertir nuestros ahorros, uno que resulta interesante son los denominados depósitos de interés creciente que nos ofrecen los bancos y las cajas de ahorros. Son productos de ahorro a largo plazo, normalmente doce meses, y pueden llegar a los 3 años, por lo que, si nos decidimos invertir en ellos, deberemos hacerlo con un dinero que sepamos que no vamos a necesitar en un largo plazo.

En estos depósitos la entidad nos abona un tipo de interés fijo, que se establece en el momento de la contratación del depósito, interés que aumenta cada año o cada periodo en un número predeterminado de puntos porcentuales. Por esta razón es importante no rescatar el dinero antes del vencimiento del plazo, ya que el tipo más alto de interés lo obtendremos en los plazos finales del depósito.

Si, por ejemplo, nos abonan el interés de forma trimestral, el primer trimestre nos abonarán un 2%, el segundo trimestre un 3% y así sucesivamente. Todos estos puntos quedan claramente establecidos en el contrato que firmamos con la entidad. El abono de intereses puede realizarse cada tres meses, cada seis meses o en el momento en el que venza el plazo del depósito.

En cuanto a las comisiones o penalizaciones por cancelación anticipada, dado que el interés más alto nos lo abonan cerca de la fecha de vencimiento, las entidades no suelen cobrar dichas comisiones ya que si lo retiramos anticipadamente, nos quedaremos sin cobrar los intereses más atractivos.

Quizá el mayor inconveniente que tienen estos productos es que se exige una cantidad mínima para poder invertir en ellos, en torno a los 12.000 euros, lo que hace que no todos los clientes de las entidades puedan acceder a ellos, debiendo decantarse por otros productos de ahorro que no tengan un límite mínimo.