Diferencias entre tarjetas de débito y crédito
Si hay algo prácticamente imposible en la actualidad es encontrar a alguien que, en su vida diaria, no utilice una tarjeta de débito o crédito en su vida diaria, tal es la costumbre que tenemos ya de operar con el dinero de plástico, aunque no siempre tenemos clara la diferencia entre tarjetas de débito y de crédito.

La tarjeta tiene un titular o un beneficiario que pueden ser la misma persona o diferente. El titular es el responsable de los pagos y el beneficiario aquel a cuyo nombre se emite la tarjeta, que puede ser nuestra pareja, nuestro hijo o un empelado en el caso de las tarjetas de empresa.

La tarjeta de débito es aquella en el que el importe se carga directamente en la cuenta, ya sea una cuenta o una libreta de ahorro. Por ello, para poder pagar con ella debemos tener dinero en la cuenta.

La tarjeta de crédito es aquella que permite un pago aplazado, por lo que se pueden realizar compras sin tener dinero en la cuenta. En ese caso cuando pagamos con ella contraemos una deuda con la entidad financiera. Por ello, antes de concedernos la tarjeta, la entidad se asegurará de que tenemos ingresos suficientes para hacer frente a la misma. Estas tarjetas tienen un límite de crédito que es establecido por el banco o caja. Para pagar la deuda que hemos contraído podemos elegir entre tres modalidades:

– Pago a fin de mes: Un día determinado del mes siguiente, normalmente del 1 al 5 pagaremos toda la cantidad que debemos sin intereses, por lo que es un modo de pago muy habitual.
– Pago de un porcentaje: Todos los meses reembolsamos una parte de la cantidad que debemos.
– Pago de cuota fija o revolving, en la que se paga una cantidad que hemos acordado con el banco, independientemente de lo que compremos. Este sistema suele cargar los mayores intereses.