Dinero nuevo para depósitos
Las entidades bancarias ofrecen actualmente una amplia variedad de tipos de depósitos en cuanto a plazo y rendimientos para atraer a los inversores. Por ello intentan que el interés sea el más atractivo posible, dentro del límite de rentabilidad que la Ley Salgado dispuso para estos productos bancarios.

Sin embargo, muchos clientes de entidades se encuentran con la sorpresa de que, al querer contratar uno de estos depósitos muchas veces no pueden, debido a que uno de los requisitos principales es que el dinero que se invierte sea dinero nuevo.

Esto no significa que el dinero tenga que estar recién salido de la fábrica de moneda y timbre, sino que a las entidades les interesa más atraer el dinero que los clientes tienen depositados en otras entidades, más que el dinero que sus clientes tienen depositados en su propia entidad. Si no podemos cumplir este requisito, es decir, aportar dinero que tengamos invertido en otro banco o caja, no podremos invertir en depósitos que exigen dinero nuevo, por muy antigua que sea nuestra relación con nuestra entidad bancaria.

Por ello, cuando encontremos un depósito cuyas condiciones nos resulten atractivas, deberemos leer las condiciones para no llevarnos después un desengaño. Si el depósito es para nuevos clientes, estará dirigido, como es obvio, a inversores que no son clientes de la entidad bancaria y si está dirigido a antiguos clientes con nuevo capital, pueden contratarlo aquellas personas que, siendo clientes de la entidad, aportan fondos externos a la misma.

A veces, el deseo de contratar un depósito de este tipo nos lleva a cancelar todas nuestras cuentas y productos contratados con dicha entidad con objeto de volvernos “nuevos clientes”. Sin embargo, debemos tener en cuenta que esta condición no se adquiere automáticamente, sino que suele existir un lapso de tiempo amplio desde que un cliente cancela sus cuentas hasta que se le considera nuevo cliente.