Efectos de un rescate económico
Países que parecían tan fuertes como Irlanda o Grecia han tenido que ser rescatados, esa situación ha sembrado el miedo y las dudas sobre la economía española. Nos encontramos en una situación delicada, en la que cualquier movimiento o noticia negativa que afecte a algunos de sus integrantes, puede modificar la estructura del modelo económico. Los mercados han demostrado que la crisis todavía es profunda, la credibilidad sigue por los suelos y confianza sobre la economía española ha caído en picado. Nadie a estas alturas es capaz de asegurar si el país necesitará ayuda. En cualquier caso, si no hemos de ser rescatados, estamos al borde del abismo, pese a la gravedad que supone declararse en quiebra, con apoyo internacional la situación puede mejorar considerablemente pasados unos años. No obstante, un rescate económico generaría muchos cambios sustanciales en el funcionamiento de la economía doméstica.

Los efectos de protagonizar un rescate económico son diversos. Uno de los puntos quizás más relevantes es la deuda pública. Este mercado es uno de los indicadores de alarma. Cuando los diferenciales (la rentabilidad que un país debe pagar por colocar su deuda en el mercado) comienzan a elevarse de forma considerable (prima de riesgo), es porque el país está perdiendo la confianza de los inversores y porque sus necesidades de financiación le obligan a emitir activos de deuda de manera continua a un precio más alto.

Todos los países que han tenido que ser rescatados han comenzado el proceso con una subida de la rentabilidad de los bonos soberanos, marcando niveles récord respecto al bono alemán, que es el activo de referencia, por considerarse el más solvente dentro de la Unión Europea. En el caso del rescate griego, mientras que el bono alemán tenía una rentabilidad del 2,5%, el bono heleno llegó a pagar un 8%. El efecto contagio se notó también sobre el bono español, que elevó su prima de riesgo sobre los 300 puntos básicos. El Tesoro español tiene muchas más complicaciones para colocar sus activos, ya que los inversores desconfían de la solvencia de nuestra economía y por lo tanto exigen una mayor rentabilidad.

En cuanto a las bolsas, el simple hecho de anunciar un estado de insolvencia y su posterior rescate tiene un efecto muy negativo sobre los mercados de valores. En caso de confirmarse se esperan grandes descensos de todos los indicies y por lo tanto, una reducción del valor de las principales compañías del país.

Sobre el sistema financiero, un rescate económico también genera negatividad. El principal impacto es una pérdida de confianza dado que la gente piensa que puede perder su dinero. Es bien sabido que el sistema bancario es uno de los pilares básicos para el buen funcionamiento económico de cualquier economía desarrollada. Por eso, si se termina solicitando un rescate financiero será debido principalmente a una mala gestión de los bancos, los grandes responsables del desequilibrio financiero.

Finalmente, se produce una devaluación de la moneda de los países que solicitan un rescate, ya que la fortaleza de una divisa está relacionada directamente con la solvencia de un país, de modo que los inversores prefieren refugien su dinero en otras monedas catalogadas como más líquidas y solventes. Se disparan las ventas de moneda nacional y se reducen las compras, por lo tanto el dinero vale menos en el mercado internacional.