En qué consiste el apalancamiento financiero
Cuando escuchamos noticias económicas, a veces nos enteramos de que alguna operación se ha realizado mediante apalancamiento financiero, una práctica que es habitual en economía, e incluso recomendada por muchos economistas, pero que tiene una serie de riesgos que hay que conocer.

El apalancamiento financiero consiste en endeudarnos para poder financiar inversiones. Es decir, si nos interesa realizar una inversión, pero no tenemos fondos suficientes, podemos utilizar nuestros fondos actuales y aquellos que nos concedan a crédito. De ese modo, habremos obtenido la ganancia derivada de la diferencia entre el interés que nos proporcione la inversión después de descontar el interés al que tengamos que devolver el crédito.

En este sentido, y si realmente fuera tan fácil como parece, para ganar lo más posible sólo sería necesario endeudarse todo lo posible, pero, en realidad, no es así.

El riesgo en este tipo de operaciones viene dado por el hecho de que, en economía, las rentabilidades de la inversión nunca son matemáticas, es decir, nunca podremos estar seguros del tanto por ciento de beneficios que nos deparará una inversión, ya que el apalancamiento se utiliza para inversiones de riesgo. Y si, por circunstancias del mercado, la inversión que hemos realizado nos renta menos que el crédito que hemos solicitado, no habremos cubierto el préstamo con las ganancias, como habíamos supuesto, y nos veremos ante un problema, ya que no tendremos dinero suficiente para devolver el préstamo y entraremos en mora.

También, si decidimos actuar según esta modalidad de apalancamiento, deberemos tener en cuenta los aspectos fiscales del mismo, punto que a muchos se les pasa por alto y después no salen los números. Los rendimientos de capital tributan al 19% por el IRPF o al 21% si es superior a 6.000 euros, y este tanto por ciento lo deberemos restar de las posibles ganancias de la operación.