Fiscalidad de Bonos y Obligaciones del Estado
Cuando invertimos en Bonos o en Obligaciones, obtenemos un interés por dicha inversión, interés que nos es devengado en diferentes periodos según el plazo que hayamos contratado. Este dinero que recibimos supone un rendimiento del capital mobiliario por el cual deberemos, al final del ejercicio, pagar los impuestos que llevan aparejados estos productos.

Los cupones o intereses generados por los Bonos y Obligaciones del estado tributan al 19%.

Si la cantidad que hemos recibido supera los 6000 euros, este exceso se gravará con un 21%. Además, sobre este rendimiento se aplica una retención a cuenta del IRPF también del 19%.

Esto es lo que tributamos cuando tenemos estos Bonos y Obligaciones. Si decidimos transmitirlos o amortizarlos, es decir, cobrar el dinero que hemos invertido, esta operación también conlleva una tributación, ya que el capital que hemos obtenido de estas operaciones también se considera rendimiento del capital mobiliario, por lo tanto también está sujeto al IRPF.

Este rendimiento será el resultado de la diferencia entre el valor de la transmisión o adquisición y el precio al que adquirimos o suscribimos los bonos u obligaciones. A la suma resultante le deberemos restar los gastos accesorios de adquisición y de transmisión que podamos justificar de forma documental. Una vez descontado todo, la cifra final será la cantidad por la que tributemos.

Este rendimiento tributa al 19%. Si excede de 6000 euros, pasará a tributar al 21%. Para los Bonos u Obligaciones que se han adquirido antes del 20 de enero de 2006, que tenían beneficios según la anterior ley del IRPF, tendrán una reducción del 40% en la cantidad por la que se debe tributar, siempre y cuando hayan pasado más de dos años entre la adquisición y la enajenación o amortización.