Funciones del Notario en testamentos y herencias
Cuando queremos redactar un testamento o si alguno de nuestros familiares ha fallecido y acudimos a la apertura del testamento, tendremos que acudir al despacho de un Notario, ya que será él quien tendrá la copia del mismo o quien podrá realizar las diligencias necesarias de cara a otorgar testamento. La exigencia de que este funcionario público esté presente es ineludible, ya que de otro modo el testamento suscrito no tendría validez.

Cuando queremos hacer testamento, es decir, redactar nuestra última voluntad, es imprescindible que acudamos a uno de estos profesionales. Cuando un testamento está firmado por un Notario esto significa que efectivamente se han cumplido todos los requisitos, bien sean formales, testificales, de capacidad de obrar del testador, etc., y que por tanto ese testamento es válido. Será el Notario quien nos informe de estos requisitos, si queremos testar y de cómo llevarlo a cabo. Esta es la forma más habitual de redactar testamento, que se conoce como testamento abierto notarial.

Una vez redactado, el original del testamento permanecerá en poder del Notario y dará al testador una copia del mismo.

Otra de las copias se conserva en el Registro de últimas voluntades, donde los herederos deberán acudir a solicitar una copia del mismo de cara a cumplir con los diversos trámites de la apertura del testamento.

Cuando el testador fallece, es el notario el encargado de, en presencia de todos aquellos que han sido citados como herederos o legatarios en el mismo, proceder a su lectura, informando así del reparto de los bienes de la herencia. Este trámite es necesario para que los herederos puedan hacer suya la parte de la herencia que les corresponde.

Las tarifas del Notario pueden variar, pero lo normal es que el coste de realizar un testamento esté en torno a los 40 euros, aunque dependerá mucho del número de folios que contenga.