Herederos y legatarios
Cuando una persona muere y deja redactado un testamento, se recogen en él la persona o personas que van a recibir la herencia, es decir, los herederos. Sin embargo, no todos los herederos que reciben una herencia son iguales y además de estos pueden aparecer otras figuras en el testamento, como son los legatarios.

El heredero es la persona física o jurídica que es beneficiaria de una herencia, ya que heredero puede serlo tanto una persona como una sociedad o institución. Dentro de los herederos, existen unos que tienen derechos sobre el patrimonio del testador, que son los denominados herederos forzosos. Estos herederos tienen para sí unas partes determinadas de la herencia que no pueden ser eliminadas por el testador, y que, para que el testamento y la gestión de la herencia sea válida, es necesario que se respete su parte.

Aparte de estos, en un testamento también podemos encontrar a los herederos voluntarios, que son aquellas personas que, sin tener derechos sobre la herencia, son llamadas por la persona que redacta el testamento para que reciban una parte de la herencia. Si no existen herederos forzosos, estos pueden aceptar la totalidad de la herencia.

Los herederos forzosos son los ascendientes y descendientes del testador. La parte de la herencia que corresponde a cada uno no es igual, sino que depende del nexo de parentesco que tuvieran con el fallecido.

Si los herederos forzosos reciben en herencia una parte menor de la que les corresponde por ley, pueden abrir un procedimiento judicial para impugnar el testamento.

Además de los herederos forzosos, en un testamento aparecen también los legatarios, que son aquellos a quienes el testador deja un bien determinado. Un heredero Un heredero forzoso puede también ser legatario, en cuyo caso recibirá lo que se conoce como una mejora.