Herencia, herederos forzosos y legítima
Cuando una persona decide hacer testamento, debe saber que no puede disponer de la totalidad de sus bienes a voluntad, ya que existe una porción de sus bienes que están, por ley, reservados a unos herederos determinados, denominados herederos forzosos. Esta porción de la herencia se denomina “legítima”.

Los herederos forzosos son los hijos y descendientes del testador, aunque los nietos sólo heredan por derecho de representación

Debido a esta limitación en la disposición podemos considerar que una herencia se divide en tres tercios:

– Un tercio que debe repartirse a partes iguales entre todos los herederos forzosos, denominado “legítima estricta”.

– Otro tercio que debe repartirse también entre los herederos forzosos, pero, a diferencia del caso anterior, éste se reparte en el porcentaje que quien realiza el testamento quiera. Esta libertad faculta al testador a poder mejorar a los nietos incluso aunque Vivian los hijos.

– El tercio restante es el denominado de libre disposición, sobre el cual quien realiza el testamento puede disponer a voluntad.

Si el fallecido no tiene hijos o descendientes, pasarán a ser herederos forzosos serán herederos forzosos los padres y ascendientes. Si no existe ningún otro heredero, la legítima será la mitad del caudal de la herencia, pero si concurren con el viudo/a del fallecido, ésta se reduce hasta un tercio del mismo.

La viuda o viudo del fallecido heredará en usufructo, es decir, con derecho a uso pero sin la propiedad y su proporción de la legítima depende de quienes sean los otros herederos.

– Si son los padres o ascendientes del fallecido, la mitad.

– Si son los hijos: Un tercio.

– Si no existen ascendientes ni descendientes, el viudo/a tiene derecho al usufructo de los dos tercios de la herencia.