Intereses de la tarjeta de crédito
Las tarjetas de crédito pueden representar una ayuda en un momento de apuro económico, ya que nos permiten utilizar un crédito asociado a la tarjeta o aplazar o fraccionar el pago de las compras que realicemos para de ese modo estar más desahogados y poder llegar de ese modo más fácilmente a fin de mes.

Sin embargo, dejarnos llevar por la posibilidad de gastar un dinero que no tenemos es muy sencillo, y podremos, sin darnos cuenta, exceder el límite de crédito que la entidad nos ha concedido o no poder hacer frente a los pagos de la tarjeta. En estos casos, además de los intereses que la entidad nos cobre por aplazar los pagos, nos cobrará también otros dos tipos, como son el interés por saldo excedido y el interés de demora.

Estos dos tipos de interés suelen ser fijos, aunque en las cláusulas del contrato de la tarjeta puede la entidad reservarse la posibilidad de cambiarlos debido a causas determinadas. Si la entidad bancaria decide hacerlo así, nos deberá avisar personalmente y con la antelación que se haya previsto en dichas cláusulas.

Cuando tenemos que abonar, por ejemplo, el interés derivado por haber excedido el límite, nos damos cuenta de que es mucho más alto de lo que nos había parecido cuando firmamos el contrato de la tarjeta. Eso se debe a que, muchas veces, este interés viene expresado en meses y no en años, con lo cual parece mucho menor. Debido a esto, si la entidad nos indica que nos cobra, por ejemplo, un 1’7% mensual, esto significará que realmente pagamos un 20,4% anual (1.7 x 12 meses).

A este tipo de interés se le pueden añadir otras comisiones, por lo cual, deberemos tener muy claros todos estos gastos antes de dejarnos llevar y gastar lo que no tenemos, ya que nos podemos ver en una situación con la que no habíamos contado.