Invertir en materias primas blandas
Tras la desaparición del ladrillo como un valor de inversión seguro y en plena crisis económica los inversores han decidido buscar otros productos en los que invertir que, aparte de rentabilidad, les proporcionen estabilidad y confianza. Es por ello que han centrado sus miras en un mercado que en cierto modo estaba olvidado, como es las materias primas. Y dados los datos que indican el aumento de precio de los alimentos, muchos de quienes han invertido en estos productos han logrado una gran rentabilidad para su inversión.

Las razones que han hecho que la inversión en materias primas haya sido tan rentable son diversas. Por una parte están los factores climáticos, como la sequía, las lluvias torrenciales o las inundaciones, que hacen que se pierdan las cosechas y al haber menos oferta pero la demanda continuar siendo la misma, el precio del artículo aumenta.

Se puede invertir en materias primas de distintas maneras:

– Comprendo directamente las que nos interesen, ya sean oro, plata, café, trigo, etc. La compra la podemos hacer nosotros mismos o mediante brokers.

– Invertir en futuros o fondos cotizados. En cuanto a los fondos cotizados, las inversiones se realizan sobre maíz, avena, soja, harina de soja, aceite de soja, trigo, arroz en cáscara, ganado vivo, carne de ganado, cerdo sin grasa, tripas de cerdo, trigo molido, aceite de soja, trigo, arroz en cáscara y semilla de colza. La variedad es tan grande que es muy difícil que los inversores no se beneficien del alza de los precios.

– Adquiriendo acciones de empresas de este sector. Lo mejor para que la inversión no sea demasiado arriesgada es diversificarla, invirtiendo en distintas empresas al mismo tiempo.