Pignorar un depósito
La pignoración de depósitos es una posibilidad financiera que te puede permitir acceder a préstamos personales y otros productos bancarios, como pueden ser tarjetas de crédito. En el caso específico de los avales bancarios para poder optar a un crédito hipotecario, la pignoración es recomendada para clientes con escaso nivel de solvencia o con dificultades para que sus familiares o amigos actúen como avalistas. Cuando se otorga un depósito como fianza, el banco se constituye en corresponsable de la deuda con la principal ventaja de que se mantiene el beneficio de la rentabilidad del depósito.

En otras palabras, la pignoración consiste en dejar como fianza, por el aval que extiende el banco, un depósito realizado “ad hoc”, que quedará atrapado mientras dure la deuda avalada. Pero además de depósitos, también se pueden pignorar acciones, títulos de deuda y otros valores mobiliarios, todo ello con el objetivo de acceder a préstamos, créditos o avales. De esta manera, se obtiene un doble beneficio: el de fianza del aval y el de la utilidad del depósito.

Evidentemente, esta operación significa que no se podrá disponer con libertad del dinero depositado, incluso aunque termine el plazo de imposición y mientras dure el aval, pero sí se percibirán los rendimientos del producto. También hay que tener en cuenta que la cantidad otorgada en aval dependerá directamente del volumen del depósito, aunque también influye si el interés del depósito es de renta fija o de renta variable.