Precauciones al contratar con las academias
Hace pocos días se conoció la sentencia por la cual las academias Opening se obligaban a devolver a sus clientes el importe de los créditos que estos habían contratado para financiar sus cursos después de que dicha academia cerrara sus puertas sin previo aviso y dejara a sus alumnos endeudados y sin formación.

Para evitar situaciones parecidas, antes de contratar los servicios de una academia, es necesario seguir una serie de pautas, sobre todo en lo tocante a la financiación:

Debemos tener a nuestra disposición toda la información de la academia, el curso, el título que ofrecen, el contenido del mismo, etc. Así mismo, esta información debe ser clara, sin confundir al consumidor.

Normalmente estas academias imparten cursos de enseñanza no reglada, es decir, privada y que no conduce a la obtención de un título oficial, aspecto que debe ser recogido tanto en el tablón de anuncios del centro como en su publicidad.

Al contratar un curso con una academia, nosotros podemos decidir si pagamos dichos cursos por financiación o no. Si decidimos financiarlos, seremos nosotros quienes escojamos la entidad con la que contratar dicha financiación. Si decidimos financiarlo a través de la academia, lo más recomendable es que el crédito quede expresamente vinculado al contrato de enseñanza, con lo cual nos evitaremos tener que seguir pagando el préstamo si, por cualquier causa, el curso se deja de impartir antes de lo previsto.

Es necesario firmar un contrato de enseñanza entre el alumno y la academia, y si existe financiación del curso, un contrato de financiación en el que queden claramente recogidos todos los términos de la misma. Si se paga mensualmente, El centro nos debe entregar factura o recibo de cada pago que hagamos.

Si hemos contratado el curso por Internet, tenemos derecho a anular el contrato sin tener que argumentar ninguna justificación durante siete días desde que recibamos el material.